Planeación financiera en empresas familiares

El 60% de las empresas familiares no sobreviven a la primera generación y menos del 20% llega a la tercera, ¿por qué?

La realidad es que el hecho de que en la empresa exista un vínculo familiar no significa que no se presenten situaciones conflictivas respecto a las finanzas y su gestión.

Uno de los principales errores que se comenten en este tipo de organizaciones es la falta de institucionalización y de procesos acordados por sus pilares tanto familiares como no familiares, los cuales, inevitablemente dan pie a tener una administración financiera poco clara dentro de la empresa.  

MANEJO FINANCIERO EFECTIVO

El objetivo de llevar a cabo una buena gestión financiera dentro de cada negocio es generar riqueza y rentabilidad. Así que es necesario comprender que las decisiones tomadas en éste sentido deben orientarse en lo conveniente para la empresa principalmente, no para la familia.

Las finanzas de en los negocios familiares deben manejarse bajo criterios claros, diferenciando la familia de la empresa y estableciendo límites entre estos factores. ¿Cómo lograrlo? La clave es la institucionalización.

¿Por qué es necesario?

  • Aumenta la competitividad de la empresa
  • Eleva las posibilidades para sobrevivir cuando las condiciones del negocio no son favorables y relativamente inciertas
  • Anticipa problemas o riesgos que pudieran presentarse
  • Identifica oportunidades de crecimiento
  • Impulsa la creación de valor
  • Identifica oportunidades de inversión con rendimientos positivos
  • Ayuda a establecer estrategias de financiamiento rentables

Esta labor no es algo que se da de la noche a la mañana, es un proceso que toma tiempo, disposición y madurez para discriminar los momentos y lugares en donde cada rol habrá de aplicar.

No obstante es una acción posible. Solo requiere del enfoque de la familia hacia el crecimiento y desarrollo del negocio.

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El impacto del choque generacional dentro de las empresas familiares

Uno de los grandes retos de las empresas familiares es lograr que las generaciones tan diferentes no sólo convivan en la misma organización, sino que exista una verdadera sinergia.

El conflicto generacional es una realidad que ha existido siempre en cada etapa de la historia de la sociedad. La excusa más común es que los jóvenes nunca son lo suficientemente maduros para confiarles y los adultos son muy viejos para entender las nuevas tendencias. ¿Será cierto?

¿CÓMO PUEDE AFECTAR EN LA EMPRESA?

Una de las mayores aspiraciones de los fundadores de las empresas familiares es lograr que el negocio prevalezca a lo largo de los años, es por esto que asumir las diferencias y saber integrarlas para sacarles provecho debería ser una prioridad para los altos directivos de las empresas.

El choque generacional es inevitable, pero abordar y prevenir los conflictos harán la diferencia para aumentar la productividad, lograr expandir el mercado o tener una sucesión efectiva, ¿Cuál es la clave? Tener una COMUNICACIÓN EFECTIVA, estar abiertos a nuevas ideas y aceptar el cambio.

Esto no puede lograrse sin antes comprender el panorama completo. En la actualidad nos encontramos a 4 generaciones conviviendo tanto en el ambiente laboral y en el de consumo. Y algo que es completamente cierto, es que cada una de las generaciones tiene grandes diferencias simplemente por el hecho de haber nacido en tiempos distintos, así que para comprenderlas mejor, es necesario poder identificarlas.

¿CUÁLES SON ESTAS GENERACIONES?

BABY BOOMERS:

  • Nacidos entre 1945 y ’64, el nombre de esta generación refiere al “Baby boom” (repunte en la tasa de natalidad) de los años post Segunda Guerra mundial.
  • Cualidades en el trabajo: Son personas comprometidas con su trabajo y motivadas por tener una buena posición económica. Además, disfrutan de grandes logros profesionales. Creen en el trabajo, el nombre y la trayectoria.

GENERACIÓN X:

  • Nacidos entre 1964 y ‘85.
  • Cualidades en el trabajo: Buscan el balance entre vida personal y laboral, son buenos para adaptarse a los cambios. Más comprometidos en las relaciones interpersonales y laborales que los millenials, y más adaptados a los cambios que los boomers. En su mayoría son los grandes impulsores del desarrollo de nueva tecnología debido a que nacieron justo en el momento del cambio de lo análogo a lo digital.

MILLENIALS (Generación Y):

  • Nacidos entre el 1985 y ’95.
  • Cualidades en el trabajo: Son considerados nativos digitales y tienen la capacidad de hacer varias cosas a la vez (multitask), son demasiado críticos y estratégicos al desarrollar su trabajo, y en el trabajo en equipo suelen ser muy compartidos. Pueden parecer despreocupados debido a que no dejan la vida en el trabajo: no son "workaholic”, sin embargo, son emprendedores y creativos e intentan vivir de lo que aman hacer.

CENTENNIALS (Generación Z):

  • Nacidos a partir de 1995 al presente.
  • Cualidades en el trabajo: Son verdaderamente “nativos digitales”, son autodidactas (aprenden por tutoriales en internet), creativos, incorporan rápido nuevos conocimientos, son asiduos a las redes sociales, y al haber crecido expuestos a la información en la red tienen una mente más abierta para aceptar diferencias culturales y sociales en un mundo cada vez más globalizado.

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Aprende a delegar ¿Sabes cómo delegar funciones de forma eficiente?

Para mejorar la administración de toda empresa es necesario la incorporación de colaboradores para poder delegar funciones. Pero saber delegar es una habilidad que no siempre tomamos en cuenta o nos resulta poco importante, sin embargo, ésta es imprescindible.

Delegar significa dar poder, una función o una responsabilidad a alguien para que los ejerza en su lugar o para obrar en representación suya. Implica partir de la premisa de que todos los colaboradores de un equipo pueden contribuir en la consecución de metas.

La realidad es que hacerlo requiere tanto de humildad, aprendizaje y mucha práctica, así como saber seleccionar a los colaboradores adecuados para las responsabilidades. En resumen, para saber delegar, también es necesario aceptar que nosotros mismos no somos la única persona con la capacidad para realizar bien las tareas.

¿Qué pasa cuando transmitimos confianza a nuestros colaboradores y permitimos que asuman sus responsabilidades con autoridad? Mejoramos su autoestima y su capacidad de autocrítica, el respeto a la libertad y la confianza fomentan la iniciativa dentro de la empresa.

Aunque muchos ejecutivos aceptan que la delegación es crucial para el éxito empresarial, muchos siguen gestionando una multitud de detalles para no perder el control sobre ellos debido a que no se tiene la confianza necesaria o se cree que nadie puede hacer las cosas tan bien como ellos.

Las consecuencias de no delegar funciones van más allá de un posible estrés.

El no delegar puede resultar en que los colaboradores se sientan desmotivados por los resultados de su trabajo o infravalorados, lo cual hará que pierdan su motivación, su espíritu de iniciativa e innovación.

Igualmente, los directivos que no saben delegar o tienen temor a hacerlo creen que todo depende de él para solucionar los problemas de la empresa lo cual puede llegar a afectar su estado de salud y de ánimo por abrumarse de responsabilidades.

¿CÓMO DELEGAR?

Para delegar bien, lo primero es conocer a cada uno de los colaboradores de tu empresa y saber que para delegar funciones de manera efectiva debemos “explotar” las competencias de los colaboradores de nuestro equipo.

Puedes facilitar el proceso de delegar en tu empresa empezando con los siguientes pasos:

  1. Define cada una de las tareas: especifica claramente los detalles.
  2. Contrata personal atendiendo a un perfil, según las competencias requeridas (aún si tu empresa es del tipo familiar).
  3. Explica el porqué de la tarea, mientras pides que se haga.
  4. Enseña cómo debe hacerse, lo que se necesita para hacerlo y cuáles deben ser los resultados.
  5. Asegúrate de que tu colaborador entienda el proceso de cómo hacerlo.
  6. Dale seguimiento y ofrece feedback de calidad.
  7. Mantén un sentido positivo, tomando los errores como oportunidades para el aprendizaje.

Definitivamente con una buena delegación de funciones se pueden maximizar los resultados de cada tarea a realizar, generar sinergia entre todas las áreas de la empresa y potencializar las capacidades individuales de cada colaborador.

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