La empresa familiar en tiempos de crisis.

La empresa familiar en tiempos de crisis.

- ¡¡¡Estamos en crisis!!! - Me comentó hace unos meses Manuel Prieto, un empresario exitoso, mientras compartíamos un café y platicábamos de la situación económica que estamos padeciendo en el país.

- ¿A qué crisis te refieres? - Pregunté interesado con la idea de apoyarlo. 

- Pues, a la baja en las ventas, el crecimiento en la cartera vencida, la baja rotación de los inventarios… - contestó nervioso y angustiado. - Independientemente de lo anterior, mis hijos y yo no nos ponemos de acuerdo en el rumbo que debemos seguir. Tenemos muy mala comunicación y cada uno quiere jalar por su lado. – Agregó. 


Manuel tiene 4 hijos. José Manuel, cerca de los 50 años que no terminó ninguna carrera, ya que a edad temprana su papá lo incorporó al negocio familiar. “Aquí aprenderás a trabajar, no necesitas estudiar”, le había dicho Manuel a su hijo en aquel momento. Pablo (47) nunca coincidió con las palabras y la visión de su padre y logró terminar una carrera universitaria en artes, nada que ver con la empresa; él no trabaja con su papá. Víctor (45) estudió ingeniería y tiene una maestría en negocios en el extranjero, y presumiblemente podría llegar a ser, algún día, el director general; aunque ese tema aún no se toca en la familia, parecería impensable hablar de ello. Sergio (40) está en el negocio, pero no está; es difícil definir esa situación: siempre discute con su papá; las discusiones adquieren un tinte personal y el apoyo y compromiso de hijo a padre es mínimo.

Manuel, a sus 75 años, debería haberse retirado, pero no lo ha hecho. Ha comentado con su familia acerca de esa posibilidad, pero todos saben que eso no se va a concretar. Desde hace varios años piensa en retirarse, pero no da los pasos necesarios en esa dirección. Hoy, ese pensamiento le atormenta.


En situación de crisis, las empresas familiares deben sacar lo mejor de sí mismas y aprovechar las características que las diferencia de las empresas no familiares. En las primeras hay amor, confianza, compromiso, visión, solidaridad, comunicación; eso les da unas ventajas competitivas que las segundas no tienen. ¿Podremos con esos valores enfrentar la crisis por la que atravesamos? 

Primeramente, las familias deben lograr identificar un objetivo común a pesar de sus diferencias. Una vez que logremos esto podemos aminorar el peso de las emociones en la comunicación y toma de decisiones y trabajar juntos en solventar la crisis.


Manuel ha tomado las decisiones desde que creó la empresa, hace poco más de 50 años.  La incorporación de sus hijos al negocio y la promesa de que “algún día esto será de ustedes” no ha sido sustentado en el día a día. Manuel compra, vende, cobra, revisa bancos, contrata, despide, negocia e invierte según su muy particular óptica de negocios.

-Los negocios de hoy no son como los que ayer- le dije a un Manuel nervioso y preocupado. -Tus éxitos nadie te los discute, pero hoy tienes que abrir la puerta y dejar entrar a la creatividad, la juventud y la visión de tus hijos e ir juntos en este proyecto-. Le cuesta trabajo pensar que se puede lograr.


Hace una semana, a través de la Cámara, Manuel asistió a un curso donde se habló de la institucionalización de las empresas familiares. Regresó impresionantemente emocionado y motivado. - Quiero esto. - Me dijo, a lo que yo le comenté - manos a la obra. ¿Por dónde quieres empezar? -


La institucionalización es una excelente herramienta para poner orden, tanto en las empresas como en las familias. Pero, si la familia no puede ponerse de acuerdo, ¿cómo podemos lograrla? ¿Acaso Manuel está pensando en un Consejo de Administración compuesto por él y sus hijos donde todos al unísono respondan “sí, Sr. director”? ¿Eso podrá sacar a la empresa de la crisis?


Finalmente, Manuel ha aceptado entrar a un proceso de institucionalización, constituir un Consejo de Administración y pedir el apoyo de sus hijos para enfrentar esta crisis y salir adelante.


Como primer paso convocará a su familia, esposa e hijos, en una sesión formal del Consejo de Familia para definir un plan para enfrentar la situación. Eso no sería suficiente sin su compromiso de empezar un plan de sucesión operativa donde progresivamente vaya delegando las tareas y responsabilidades de su puesto a un sucesor, que deberá pasar por una evaluación profesional para determinar sus aptitudes, actitudes, competencias, liderazgo y empatía con la familia.

En una semana es la sesión del Consejo de la Familia Prieto, ¿podrán comprometerse y salir unidos y fortalecidos a enfrentar la crisis?


CONSULTORES OC es una empresa cuyo objetivo es asesorar, apoyar y acompañar a las empresas familiares en su camino a la continuidad. En este trayecto son muchas las empresas que enfrentan crisis. Nosotros proveemos las herramientas necesarias para salir airosos de éstas. Acérquense a nosotros. Nuestra misión es “lograr una Empresa Familiar institucionalizada, profesional y que conserve los valores originales de su creación, con vista hacia el futuro.”



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