Un sueño difícil de realizar

Un sueño difícil de realizar

Hace un par de años en una charla de café, Luis Felipe me contó la historia de su vida personal y profesional. Como sucede a muchos empresarios, la vida familiar y la empresarial van de la mano y difícilmente se pueden separar. De ser un agente de ventas, pasó a ser un empresario exitoso. Durante los últimos 20 años, su empresa ha tenido logros impresionantes que lo han llevado a ser un referente en el mercado de la tecnología.


A Luis Felipe lo han acompañado sus tres hijos desde que tienen uso de razón. Luis Felipe hijo entró desde pequeño a la empresa aunque por decisión del padre tuvo que terminar la prepa para poder ingresar formalmente al negocio; Juan Antonio, conociendo lo que había pasado con su hermano terminó la preparatoria y se incorporó de inmediato al negocio; finalmente, José Ángel le dijo a su padre que él prefería terminar una carrera y después ingresar a la empresa.


Las charlas en la casa versaban sobre la empresa. Se desayunaba, comía y cenaba empresa. Enfrente de la TV mientras se veía el futbol se hablaba de la empresa. Cada uno tenía visiones diferentes, pero al final todo concluía siempre con la misma frase: “lo que diga mi papá”.


Cada hijo de Luis Felipe tiene un puesto en la empresa: Luis Felipe hijo se dedica a la comercialización, Juan Antonio a la operación y José Ángel, que terminó la carrera de contabilidad, se dedica a las finanzas. Luis Felipe padre, fundador y director general, dice que él es el director de la orquesta, pero sus actitudes y su manejo centralizado de toda la operación lo sitúan más bien como el hombre orquesta.


Los años van pasando, tanto la empresa como toda la familia van madurando pero el modelo de liderazgo sigue igual. Aunque es exitosa, la empresa no está profesionalizada ni institucionalizada. Y aquí regresamos a la charla de café; Luis Felipe tiene poco más de 60 años y quiere empezar a pensar en el retiro. Quisiera aprender a jugar golf, deporte que siempre le atrajo, quiere viajar porque antes no lo hacía ya que la empresa era primero y quiere recompensar a su esposa por los años de sacrificio en favor del negocio.


Luis Felipe continuó platicando. Sin consultar con su familia y recomendado por un compadre suyo, tomó un curso de Gobierno Corporativo y quiere aplicar el modelo en su empresa; mejor dicho, quiere implementar el Modelo de Gobierno Corporativo una vez más. La primera ocasión que lo intentó fue cuando se graduó en el curso y lleno de motivación, trató de implementarlo. Sin embargo, nunca hubo cambios, ni se vio esa actitud para hacer las cosas diferentes. Cuando los hijos le preguntaron acerca del Consejo de Administración, los reunió y siguió tomando las decisiones en cada caso. Cuando le cuestionaron por qué no había organigrama contestó que no se necesitaba porque todo mundo le reportaba y, en efecto, todo el mundo le reportaba. Cuando uno de los hijos habló de realizar una planeación estratégica contestó que no se necesitaba porque todo estaba funcionando perfecto. En una ocasión alguien le preguntó acerca de la sucesión, pero dijo que en su momento lo pensaría. Por esas situaciones y muchas más aquel sueño nunca se realizó.


Luis Felipe reconoció que cometió todos los errores posibles por cometer, pero esta vez ante el nuevo intento todo sería diferente. Quería ayuda, solicitaba apoyo profesional para lograrlo. Aquí se presentaron las siguientes preguntas:

¿Cómo podemos estar seguros de que el liderazgo pasará de ser autocrático y centralizado a ser compartido?

¿Qué hacer para pasar de una estructura organizacional donde el único que toma decisiones es la cabeza, a una estructura formal donde gente profesional apoye a la toma de decisiones?

¿En qué podemos basarnos para pensar que Luis Felipe está dispuesto a dejar la silla del poder operativo?


No son pocas las empresas que entran a procesos de institucionalización y fracasan en el intento. Existen muchas razones para ello: los fundadores de las empresas se creen omnipotentes, omnipresentes, infalibles y perfectos. Piensan que no hay nadie como ellos y no entienden que conseguir un clon es tarea imposible.


Regresando con Luis Felipe después de año y medio, esto es lo que se ha logrado:


  1. Hay un Consejo de Administración formado por él, sus 3 hijos y 3 consejeros independientes. Dos de estos manejan uno el comité de auditoría y otro el de finanzas. El tercero es presidente del Consejo. La información financiera fluye con veracidad y en tiempo real;  la planeación estratégica liderada por uno de los hijos se ha puesto en marcha y ha obtenido muy buenos resultados. El intercambio de ideas acerca de cómo crecer, expandirse, continuar y trascender se da en este foro.

  2. Debido a que ninguno de los 3 hijos está preparado para dirigir la empresa, el Consejo de Administración apoyó a Luis Felipe a elaborar su plan de sucesión operativa y la empresa cuenta con un director general externo que tiene a su cargo, entre las demás tareas propias de su puesto, capacitar a los hijos y prepararlos para que en el futuro alguno de ellos pueda ser el director general. Luis Felipe ahora tiene más clara la decisión del retiro y no hay señales de que se vaya a arrepentir.

  3. Hay un Consejo de Familia que se reúne cada 6 meses y que se ocupa de la vida familiar, además de pensar cómo preparar a las siguientes generaciones para ser profesionales, generar valor y ver por el crecimiento del patrimonio familiar.


Esa segunda oportunidad, ahora planeada y llevada a cabo con mucha precisión donde cada detalle ha sido muy importante, está llevando a Luis Felipe a lograr ese sueño que en un momento parecía difícil de realizar: implementar el modelo de Gobierno Corporativo.


CONSULTORES OC acompaña a los fundadores de empresas a ver realizados sus sueños, con herramientas y metodologías que coadyuven a lograrlos y ver a las empresas institucionalizadas, profesionales y rentables en el camino de la continuidad y trascendencia cumpliendo el legado de quienes las crearon.



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